viernes, 18 de octubre de 2013

¿Una caja misteriosa?

Iba por un parque  caminando hacia mi casa, cuando alguien me paro, era alguien que tenía una caja encima, me pregunto si sabía descifrar la letra del emitente, yo un poco asustada por el susto que me dio aquel hombre un poco extraño, ya que yo iba metida en mis pensamientos, leí lo que ponía, y la verdad no se entendía muy bien, pero supe descifrarlo, le dije al hombre de mediana edad que la caja extraña que llevaba era para una tal ‘’Paula Sánchez Castro’’, ese nombre me sonaba demasiado,  me dio la sensación de que la conocía de algo o de que escuché ese nombre en alguna parte, la verdad es que fue una sensación sumamente rara, tampoco me importaba, quería llegar a mi casa cuanto antes, hacia frio,  me despedí de ese hombre y el me dio las gracias, me marche pero se quedó mirándome…  Lo dejé pasar, mi casa estaba cerca, cuando llegue, cogí las llaves dispuesta a abrir la puerta y ponerme la cómoda y calentita ropa, pero todo aquello se me olvido en el momento que se me cayeron las llaves al suelo, me dio un deja vu ¡ese momento ya lo había vivido! Realmente no sé dónde ni cuándo pero todo esto se me estaba haciendo extrañísimo.  Abrí la puerta de mi casa lo más rápido que pude, quería cambiarme cuanto antes y tomarme un café bien caliente. Cogí la taza y me quede pensando en todo lo que me había pasado en estos últimos minutos. ¿De qué me sonaba tanto aquella chica? ¿Y porque se me hacía extraño el momento en el que se me cayeron las llaves? Entonces me acorde de que hacía poco recibí una carta de una chica que no sabia quien era, pero como iba con prisas la guarde en el cajón del recibidor y no la leí, por un momento pensé que podía ser de ella, corrí a abrir el cajón y leerla, ¡Y efectivamente era de Paula Sánchez Castro! Increíble pero cierto, la abrí y decía:  ‘’No sabes realmente quien soy, pero debo decirte que si en los últimos días recibes una caja de estatura mediana, cógela pero no la abras, por favor.’’  Me quede de piedra.
Dos días antes…
Sonó el timbre y era el cartero, me apresure a abrirle la puerta porque estaba cerrada con llave, se me cayó al suelo pero rápidamente la cogí y abrí, traía una caja, me dijo que era para mí, pero lo extraño es que no ponía el nombre del emitente, le pregunte de quien era ¡pero él tampoco lo sabia! Como mi madre  siempre solía decirme que no aceptara cosas de extraños, decidí no aceptarla, era grande y tenia un poco de curiosidad por saber que había dentro, pero intente hacer lo correcto y la devolví a aquel señor, tampoco me dijo nada, ya que tenia prisa y supongo que querría acabar cuanto antes.
Al día siguiente.
Ayer me fui pronto a dormir, ya que estaba cansada y quería olvidarme de todo, al menos por unas horas.
Cuando me desperté, me fui a prepararme mi habitual café con leche, más tarde, me di cuenta de que tenia un mensaje en el móvil, era de mi amiga Clara, decía que quería verme a las 11:30 de la mañana en su casa, tenia algo importante para mi. Al leerlo pensé millones de cosas, ¿podría ser la caja? ¿Qué tendría que darme si no fuera eso? ¿Tendría algo importante que decirme? La única forma de averiguarlo es ir hasta su casa a la hora prevista.
A las once y cuarto, salí de mi casa, su casa no estaba muy lejos así que en diez minutos estaba allí. Toque el timbre, y tardo en contestar, finalmente me abrió, me saludó y entré en ese pequeño piso en el que vivía, fue clara y directa, me dijo que ayer recibió una caja de tamaño mediano y llevaba una carta para ella, la carta decía que esta caja era para mi y que me dijera que la aceptara y que no la abriera. Era extraño, otra vez esas palabras, mire a Clara y le conté todo lo que pasó ayer, ella me miraba sorprendida, yo no sabía que hacer, estaba confusa, hasta que ella me dijo que la abriera, ¿Abrirla? Madre mía, sentía una gran curiosidad por saber que había dentro, pero esa chica me dijo que no podía hacerlo, ¿Por qué? Tampoco pasaría nada si la abriera, mirara solo lo que contiene y la cerrara de nuevo, los nervios me recorrían por todo el cuerpo, no sabia lo que hacer, ¡era la segunda vez que la recibía! ¿Por qué seria tan importante esa caja? ¿Por qué era tan necesario que la guardara yo? A lo mejor tenia que abrirla yo, pero no podía decírmelo… La curiosidad me había podido, abrí la caja, y ¡contenía una llave! La llave tenia gravado en ella un numero 1900, parecía el numero de una puerta, cerré la caja y me quede mirando muy extrañada a Clara, ella esperaba ansiosa mi respuesta, se lo dije, una llave simple y corriente, al momento le dije que no quería saber nada mas de ello y despidiéndome de ella me fui.
Andaba rápido, quería llegar a mi casa, estaba aun peor que ayer, no sabia que podría ser, cuando entonces me encuentro un portal que arriba llevaba el número 1900, tampoco me había dado cuenta que estaba pasando por una calle donde no pasaba mucha gente y era bastante estrecha, me decidí a entrar, toque cualquier timbre y me abrieron enseguida, subí  y solamente en el primer piso, ya había algo que me llamaba la atención, ¡una puerta entreabierta! Como siempre, mi curiosidad me hizo entrar, tenia el presentimiento que estaba en el sitio correcto, era una habitación oscura y no muy grande, pero de repente lo vi, ¡era un cajón con la misma cerradura de la llave! Me acorde que llevaba la caja y corrí a abrirla y sacar la llave, la encaje con la cerradura muy lentamente y, sí, ¡la llave abría el cajón! Rápidamente mire que había dentro, y para mi sorpresa, ¡eran fotos mías! ¿Cómo? Estaba en shock, tenia fotos mías en la calle, comprando, yendo a la universidad…
Cerré ese cajón lo mas rápido que pude y me fui apenas corriendo hacia mi casa, una vez allí me sentí a salvo pero no por mucho tiempo, quería dormir  y ya pensaría que haría mañana estaba muy cansada y no paraba de darle vueltas a la cabeza…
Después de una arrogante noche, me desperté y justo cuando me prepare mi desayuno, me tocaron el timbre, mire y era una chica ¿Seria ella? ¿Paula? Abrí, y evidentemente no tenia cara de muy buenos amigos…
-          Hola, soy Paula la chica que te envió la caja. – me dijo sin apenas dejarme saludarle.
-          Hola,  em sí, esta por aquí. – Le di la caja.
-          Gracias por guardármela, ¿La has abierto?
-          No. – mentí.
-          ¿Segura?
-          ¡Claroo! Espera, ¿Por qué era tan necesario que la guardara yo? ¿Por qué no podía abrirla?
-          El cartero me dijo que tú eras una buena chica y en la que podía confiar, bueno lo siento no puedo quedarme mas tiempo hablando contigo, me tengo que ir.
Me dejó con la palabra en la boca, pero se fue, espera ¿El cartero le dijo que era una buena chica? Pero, ¿desde cuándo el cartero sabe cómo soy? No quería pensarlo mas, fui directa a la casa donde me encontré las fotos ayer, al llegar allí hice el mismo procedimiento, entre y subí al primer piso, ¡La puerta estaba cerrada! Toque el timbre de la vecina.
-          Hola, perdone, usted sabe quien vive ahí?. – le dije señalando la puerta de enfrente.
-          ¿Cómo? Ahí no vive nadie, nunca he visto a nadie por aquí.
-          Eem pero, ¿Esta segura?
-          Sí, ¿Por qué no iba a estarlo? Perdone, yo le tendría que preguntar porque razón me lo pregunta, pero no lo hago. – Me dijo con tono enfadado, segundo después me cerro la puerta.

Me quede de piedra, mire esa puerta, no sabia porque estaba pasando esto, después de quedarme cinco segundos observando la puerta, me percaté de que había algo que brillaba en el suelo, justo al lado del felpudo, había una llave, mitad debajo del felpudo, ¿Seria la llave de la puerta? No tarde mas de dos segundos en cogerla y abrir esa dichosa puerta, tal y como lo pensé, entré y era el mismo piso pequeño y oscuro de ayer, mire el cajón, quise abrirlo, pero estaba cerrado, de pronto me doy cuenta que en la silla del escritorio está el típico traje de un cartero, ¡en ese momento estaba aterrorizada! Baje, corriendo de aquella casa y justo en el portal, llamé a la policía, vino enseguida y les dije en esa casa, donde la vecina me había dicho que no vivía nadie, habían fotos mías en un cajón y había un traje de un cartero. Los policías subieron, la puerta estaba abierta pero no estaba la llave con la que la abrí,¡ y tampoco el traje! Estaba demasiado angustiada, les dije que forzaran el cajón ahí estarían mis fotos, lo forzaron pero no, no había nada, justo uno de los policías que había mas atrás pisó algo, lo cojio y era una foto, me dijo que si podía reconocerla, la cogí, la mire y, ¡era el parque donde aquel cartero me pregunto sobre el nombre del emitente!, giré la fotografía, y ponía con una letra que casi no se veía: ‘’¿Abriste la caja por curiosidad? ¿nunca te dijeron que no aceptes las cosas que no son tuyas?’’.

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